jueves, 5 de mayo de 2011

Pequeño homenaje a Muti

Como ustedes ya saben, ayer se concedió a Riccardo Muti el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Aunque la noticia ha sido recibida por los medios de manera positiva, en la red se levantó bastante polvareda en torno a la idoneidad del fallo. Por poner un ejemplo cercano, la cuenta de Twitter de este blog, @gotasdeopera, echaba humo al respecto. En el fondo creo que a los aficionados a la música nos divierten a estas cosas, es una forma de echarle picante a un mundo tan serio y circunspecto: que si mejor Abbado, que si más grande Rattle, que si más contrastado Haitnik… Como pasa con el buen vino, superado cierto nivel de calidad ya sólo cabe aplicar para establecer rankings la pura subjetividad de cada uno, que luego tratamos de legitimar con posteriores argumentos racionalizadores, pero detrás de los cuales no hay más que nuestro particular gusto. Por este motivo, dejamos a un lado la batalla sobre la primacía de las batutas internacionales para constatar que Muti es muy grande y tiene un hueco entre los indiscutibles. Aparte de su impresionante trayectoria y repertorio (Maggio Musicale Fiorentino, Filadelfía, Salzburgo, Chicago, y sobre todo La Scala), es un director inmenso, un artista en todo el sentido de la palabra, que combina rigor y exigencia con un carácter, un carisma, una pasión que consigue arrastrar tras de él a toda la orquesta hacia el objetivo creativo que persigue. Sirva como ejemplo este breve y divertido video, que retrata perfectamente al personaje, que encima es un cachondo mental:




Pero de lo que se trata es de escuchar su música. ¿Qué elegir? Qué sea una obertura, para que sea él el protagonista. Qué sea en La Scala, el templo que dirigió durante 20 años. Y como es jueves y estamos cansados, que nos levante la moral. Sí, ha acertado, el final de la obertura de Guillermo Tell de Rossini. ¡¡¡¡A por ellos!!!

1 comentario:

  1. Interesante el primer vídeo. No conocía esta faceta, más personal, de Muti. Humaniza la música clásica, humaniza la orquesta. Y, pese a lo que dice de que "esta carrera (la de director) está abocada a desaparecer" la reafirma, indirectamente. El director necesita a la orquesta tanto como la orquesta necesita al director. Al final son un todo: la obra del Maestro que firma la partitura. Director y orquesta, orquesta y director ponen en marcha el talento, la pasión, la curiosidad, la genialidad o la simple voluntad de entretenerse del autor, del Maestro. Todo lo digo desde mi humilde condición de melómano y pianista aficionado.

    Quiero felicitar -creo que en nombre de muchos visitantes- al autor de este magnífico blog. La selección que ha hecho hasta ahora es exquisita, y las "gotas" siempre dignas de la lectura de hasta el más pedante de los críticos, porque transmiten, ante todo, la pasión que siente por la música en general, y por la Ópera en particular. Un saludo, @hngv

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