miércoles, 20 de febrero de 2013

Bicentenario de "El barbero de Sevilla", una gran oportunidad cultural y turística


Se cumplen hoy 197 años del estreno en Roma de “El barbero de Sevilla”. Aunque suene a blasfemia, la ópera de Rossini, junto a “Carmen”, “Las bodas de Fígaro” y “Don Juan” han hecho más por la marca Sevilla que la Giralda, la Torre del Oro y la Maestranza juntas. El Sevillano intuye que eso de que su ciudad sea el escenario lírico  por antonomasia debe tener un  gran potencial, pero no termina de ser consciente de lo que realmente da de sí, ni de ver cómo sacarle partido.

Al que tenga dudas sobre el potencial le bastará una breve visita a Operabase para comprobar  que estas cuatro óperas sevillanas están entre las diez más representadas en el mundo, y que en las últimas cinco temporadas han sido puestas en escena cerca de 2.000 veces en los principales teatros de todo el planeta. Esto significa en sólo cinco años unos tres millones de personas se han sumergido de la mano de estas obras en el mito de Sevilla. Si a esto sumamos los muchos millones más que a través de DVDs, CDs, libros, cines, televisión, etc. han disfrutado también de ellas, pocas dudas quedan de que la ópera es el gran activo de la marca Sevilla en el mundo.   

¿Cómo sacarle partido? Algunos proyectos  trabajan en este sentido, como la siempre interesante  temporada de ópera del Teatro Maestranza o la iniciativa turística Sevilla, ciudad de ópera, pero siendo loables, están muy lejos de poner en valor todo lo que la ópera puede ofrecer a Sevilla desde un punto de vista cultural y turístico. Sevilla puede y debe ser más ambiciosa y en 2016 se le presenta una grandísima oportunidad para ello, ya que se cumplirán 200 años del estreno de “El barbero de Sevilla”. Bajo este bicentenario de una de las obras más difundidas de la historia de la música, la ciudad podría articular 2016 como el Año de El barbero de Sevilla, organizando un gran calendario de eventos que permitiesen a sus ciudadanos disfrutar de un programa cultural de primera categoría, y ejercer de polo de atracción para miles de aficionados a la ópera que tendrían una gran excusa para visitar una ciudad de alto atractivo turístico como es Sevilla. La ciudad cuenta con grandes profesionales de la cultura y del turismo que podrían diseñar un calendario de actividades del Año de El barbero de Sevilla y sabrían como promocionarlo nacional e internacionalmente, pero ahí van algunas ideas:

  • Estreno de un gran montaje en el Teatro Maestranza de “El barbero de Sevilla”, con presencia de estrellas internacionales que puedan atraer público de todo el mundo (¿Se imaginan a Juan Diego Flórez como Almaviva? ¿A La Fura detrás del montaje?). El estreno podría coincidir con la fecha exacta del estreno original, transmitirse en cines a múltiples países, editarse posteriormente en CD y DVD, etc.  
  • Estreno de un gran montaje de “El barbero de Sevilla” al estilo Arena de Verona en la Plaza de Toros de la Maestranza.
  • Estreno de un montaje de “El barbero de Sevilla” para niños.
  • Organización de una gran exposición sobre “El barbero de Sevilla” en las Atarazanas. En ella se podría buscar un doble enfoque, tanto para adultos que puedan acercarse a esta obra, al genial Rossini y a la increíble Sevilla del siglo XVII  en que se ambienta, como para público infantil (¿Imaginan el tirón que podría tener Bugs Bunny con su mítico “El conejo de Sevilla”).
  • Ciclo entorno a la figura del sevillano Manuel García, tenor favorito de Rossini que cantó “El barbero de Sevilla” el día de su estreno, y uno de los personajes más relevantes de la ópera del siglo XIX.
  • Organización de un congreso internacional sobre “El barbero de Sevilla”.
  • Proyección de un mapping alusivo a “El barbero de Sevilla”.
  • Organización de una cabalgata “estilo Expo” por el centro de la ciudad coincidiendo con los principales eventos previstos.

Quedan sólo tres años, y dado que  para que la iniciativa tenga éxito debe ser un evento de nivel internacional, hay que trabajar duro y deprisa. Es necesario involucrar a todas las administraciones, a las grandes corporaciones del país, a los referentes de la lírica nacional e internacional (con Plácido Domingo subido a este barco da miedo pensar en lo lejos que podría llegar el proyecto), a los propios Sevillanos. Un trabajo ingente pero necesario, porque esta es una oportunidad que, ahora más que nunca, Sevilla no puede perder.       

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