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miércoles, 25 de mayo de 2011

La traviata de Lisboa



Ópera: La Traviata, estrenada en 1853 en el Teatro de La Fenice de Venecia.


Autor: Giuseppe Verdi sobre un texto de Francesco Maria Piave basado en La Dama de las Camelias de Alejandro Dumas.

Gota: María Callas estaba ya en la cumbre en 1958. Idolatrada, perseguida y deseada, a sus cortos 35 años dominaba absolutamente el panorama lírico mundial imponiendo su ley. Era la divina, la más grande, el mundo estaba a sus pies y eso le permitía ciertas licencias. No todo iba a ser Milán, Nueva York o Berlín, no siempre la máxima exigencia, ya podía permitirse bolos de menor nivel artístico pero de primera para su economía personal. Era sencillo, siempre había alguna ciudad importante fuera de los circuitos principales dispuesta a rascarse el bolsillo con tal de conseguir que los focos que arrastraba la Callas les iluminasen aunque fuera por una noche. Y como ya tenían a la diva, el resto del elenco cuanto más discretito mejor, más barato para el teatro y la protagonista encantada, que a menos competencia menos hay que forzar la voz. De esta manera María Callas llegó a Lisboa en el mes de marzo, dispuesta a hacer caja fácil interpretando en el Teatro Nacional San Carlos uno de sus papeles míticos, La Traviata de Verdi. Cartel de no hay billetes, público entregado, Franco Ghione al cargo de la orquesta y entorno a ella un ramillete de desconocidos cantantes que debían limitarse a hacer de compasas a mayor gloria de la diva, los pobres no daban para más.

Pero la vida te da sorpresas y esa noche la historia de la lírica nos tenía reservada una. Resulta que entre ese elenco de comparsas, entre ese ganado cánoro tan bien apartado para el lucimiento de la estrella, se coló un toro bravo. El muchacho que tenía que encarnar a Germont, el otro rol principal del la obra, un cantante descocido a nivel internacional que decía ser español pese a su apellido alemán, sabía cantar. ¡Vaya si sabía cantar! La diva no daba crédito. ¿Quién era ese joven rubio, de ojos claros, y elegante belleza? ¿Quién era ese cantante de técnica sublime que la estaba eclipsando a ella, a la divina? Entre seducida y aguijoneada por esta presencia inesperada, la Callas decidió que a ella no le hacía sombra nadie, y en lugar de seguir el plan inicial, caja fácil sin esfuerzo, destapó el tarro de la esencias, desencadenando una de las noches más mágicas que la ópera haya conocido nunca. Una espiral retroalimentada de voces, interpretación y complicidad entre ambos. Una obra de arte todavía no superada y que entró en el olimpo lírico como La Traviata de Lisboa.

Como es de imaginar, para aquel desconocido cantante que tanto impresionó a la diva ese día marcó un antes y un después. Salió catapultado a la primera fila de los circuitos internacionales donde se mantuvo más de 40 años convirtiéndose en el mejor tenor de la segunda mitad del siglo XX y quien sabe si de la historia. Su nombre era Kraus, Alfredo Kraus.

miércoles, 20 de abril de 2011

Sin duda, la ópera


Ópera: L'elisir d'amore, estrenada en el Teatro de la Canobbiana de Milán en 1832.



Autor: Gaetano Donizetti con libreto de Felice Romani, basado en Le philetre de Eugene Scribe.


Gota: hoy íbamos a hablar del amor y de Las Bodas de Fígaro, pero ya no puedo, la emoción no me deja. Tenía casi terminado el post cuando @DolorsBoatella ha culminado nuestro debate de ayer (¿Quién es mejor, Kraus o Flórez?) con un hashtag, #sindudakraus, y con un video, este que hoy nos ocupa. ¿Qué se puede decir? No se quien es mejor, y en realidad no importa. Lo que se es que cada vez que uno ve esta furtiva lágrima, un torrente de emoción te recorre la piel ante la elegancia madura, la expresividad serena y técnica soberbia de Kraus. Lo que se es que Flórez es grande, enorme, y que jamás he sentido en un teatro nada semejante al arrebato que produce su voz, su expresión, su presencia. Lo que se es que la ópera es algo maravilloso, que llega dentro como pocas cosas, y que gracias a Kraus, que gracias a Flórez, los mortales podemos, aunque sea por un segundo, asomarnos al abismo del duende, del misterio y de la emoción. De todo corazón, gracias.

martes, 19 de abril de 2011

¿Quién es mejor, Kraus o Flórez?



OperaLa fille du régiment (La hija del regimiento), estrenada en 1840 en la Ópera Cómica de París.


Autor: música de Gaetano Donizetti y libreto de J.F. Bayard y J.H. Vernoy de Saint George.

Gota: Ayer reenviamos por Twitter el enlace de la que fue la primera entrada de este blog: Juan Diego Flórez al asalto de los famosos nueve Do de pecho del Ah! Mes amis, quel jour de fête de La Hija del Regimiento.  Al socaire de este video estalló el debate ¿Quién es mejor, Kraus o Flórez?  @ibonr puso sobre la mesa este precioso montaje en el que ambos se intercalan  interpretando Pour me rapprocher de Marie, otro aria de la misma ópera, ideal para establecer comparaciones.  Tras larga reflexión sólo alcanzo  una conclusión: la pregunta me viene grande, como preguntarle a un niño si quiere más a mamá o a papá. Me parecen dos genios absolutos, que gozan de técnicas prodigiosas, bellísimos timbres y una sutilidad en la interpretación que llega muy hondo.  Hecha la salvedad que ayer apuntaba @Smycaro,  que en la grabación uno es treinta años más joven que el otro, admito mi incapacidad, me rindo y lo dejo en sus manos: ¿Quién es mejor, Kraus o Flórez?

viernes, 8 de abril de 2011

Kraus, un trono cerca del sol



Opera: Aída, estrenada en 1871 en el Teatro de la Ópera de El Cairo.

Autor: Giuseppe Verdi con libreto de Auguste Mariette.

Gota: Aprovechemos que es viernes y que ya está aquí el fin de semana para sacar a pasear una sonrisa. Cantantes los hay malos, regulares, buenos, extraordinarios y luego, por encima de todos, Alfredo Kraus. No se trata hoy de glosar sus méritos, sólo de comprobar lo que pasa a un cantante aprendiz, a un émulo de Ícaro, cuando se acerca demasiado a maestro, sentado en su “trono vicino al sol”. La pobre criaturita todavía debe estar acordándose del maldito día en el que se a apuntó a esa master class y de que las cámaras de TVE estuvieran allí.