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martes, 28 de junio de 2011

La canzone del velo


Opera: Don Carlo, estrenada en el Teatro Imperial de la Ópera de París en 1867. 

Autor: Giuseppe Verdi con libreto en su versión italianan de Achille de Lauzieres y Angelo Zanardini, basado en el drama de Schiller Dom Karlos, Infant von Spanien.
 

Gota: Ayer me preguntaba alguien si, vista la insistencia sobre el  "Dio, che, nell'alma infondere", era este el único pasaje que consideraba reseñable de Don Carlo. Nada más lejos de la realidad, esta es una ópera realmente maravillosa que, pese a su enervante orientación pro leyenda negra, está llena de momentos muy hermosos, tantos que es difícil elegir. Llama la atención por contraste este  Nei giardin del bello, también conocida como La canzone del velo. Parece como si en medio de esta ópera tan seria, circunspecta, herreriana podríamos decir, Verdi no hubiera podido resistir incluir un guiño al cliché de España que tanto le gustaba. Un país lleno de palacios, jardines, reyes moros y bailarinas escondidas tras velos, todo mucho más coherente con el ideal romántico del momento que con la sobria, austera y aburrida corte de Felipe II que describe la ópera. El montaje es el mismo que ya viéramos la semana pasada de la DNO de Amsterdam a cargo de Willy Decker. El rol de la princesa de Éboli lo encarna Violeta Urmana, una mezzosoprano y soprano lituana de proyección internacional, que ya pudimos ver en febrero en Bilbao como Lady Macbeth y que en unos días será Tosca en el Teatro Real de Madrid.    

martes, 21 de junio de 2011

Villazón es Don Carlo



Opera: Don Carlo, estrenada en el Teatro Imperial de la Ópera de París en 1867.

Autor: Giuseppe Verdi con libreto en su versión italianan de Achille de Lauzieres y Angelo Zanardini, basado en el drama de Schiller Dom Karlos, Infant von Spanien.

Gota: Aprovechando el estreno esta semana en el Teatro Maestranza de Sevilla de Don Carlo, vamos a dedicar algunas entradas a esta obra, tan indiscutible hoy como custionada en su origen. No gustó a los franceses por no ajustarse plenamente al molde de la Grand Opera, a los españoles por ahondar en la la leyenda negra de Felipe II, ni incluso a los propios Italianos, que la sentían como una opera larga y oscura, ajena a su tradición. Esta fría acogida llevo al maestro Verdi a acometer diferentes recortes y transformaciones que no terminaron de funcionar, convirtiéndola en una ópera ajena al repertorio y que en la primera mitad del siglo XX apenas se representó. Paradójicamente a partir de los años 50 cambia su suerte, comienza a aparecer en teatros de todo el mundo con éxito creciente, hasta volver a convertirse en una obra de referencia en el repertorio verdiano, como hoy se la sigue considerando. De entre los múltiples grandes momentos que ofrece una ópera de esta longitud (la más larga de todas las que compuso Verdi) destaca el maravilloso, Dio, che nell'alma infondere, sin duda una de los más bellos dúos para tenor y barítono del repertorio, en la que un afligido Infante don Carlos confiesa a su amigo Rodrigo su amor por la esposa de su padre, Felipe II. Dada la profusión de versiones de calidad que abundan en la red, en los próximos días les plantearemos diferentes alternativas para que elijan según su gusto y parecer, pero hoy, para empezar, como Don Carlo el extraordinario Rolando Villazón, un prodigio de técnica y expresividad, y como Rodrigo Dwayne Croft, que fuera marido de Aihoa Arteta por más señas, en el rompedor montaje de Willy Decker para la DNO de Amsterdam. ¡¡¡Grandioso!!!