lunes, 11 de abril de 2011

Plácido Domingo, la leyenda sigue viva


Opera: Simon Boccanegra, estrenada en su primera versión 1857 en el Teatro de la Fenice de Venecia y en la segunda y definitiva en 1881 la Scala de Milán.

Autor: Giuseppe Verdi basándose en la obra de teatro del mismo nombre del dramaturgo español Antonio García Gutiérrez, con libreto a cargo de Francesco María Piave, posteriormente revisado por Arrigo Boito.

Gota: Cuando uno sube la escalera de acceso al Metropolitan de Nueva York y se encuentra presidiendo el lugar un inmenso retrato de Placido Domingo, no puede evitar un cosquilleo en la piel. Es la emoción de comprobar que una figura tan familiar, tan cotidiana, tan presente en nuestras vidas, es un mito viviente que está llamado a permanecer en la leyenda de la lírica. ¿Y cómo se entra en ese Olimpo? Pues además de con una gran voz y una sólida técnica, siendo un artista total, de arrolladora presencia escénica, grandes dotes interpretativas y una capacidad de trasmitir emociones hasta la última fila del gallinero. Para comprobarlo nada mejor que este rol de Simon Boccanegra, que la pasada temporada le llevó por los principales escenarios del mundo. Su capacidad vocal no es la de antiguo, pero en un rol como este, escrito originalmente para barítono y de una fuerte intensidad dramática, en especial en este trío final del segundo acto refulge con la misma fuerza de siempre, recordándonos que estamos ante uno de los más grandes de la historia. 

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